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Somos una Iglesia de Cristianos Evangélicos, protestantes que, en respuesta a la gracia de Dios, tratamos de vivir el Evangelio de Jesucristo de una forma sencilla y práctica y de seguirle en libertad, fraternidad y compañerismo. Somos seguidores de Jesús, buscamos conocer y servir mejor a Dios en medio de nuestra sociedad y de nuestro pueblo, con Su palabra (Norma de vida para nosotros) y Su presencia (a través del Espíritu Santo que mora en cada uno de nosotros). Lejos de creernos perfectos, nos sentimos muy necesitados de su amor, su perdón y su misericordia para ser cada vez más coherentes con nuestra fe y nuestras esperanzas. Somos una Iglesia que pertenece al ámbito de las Asambleas de Hermanos y estamos integrados en la Coordinadora General de Asambleas de Hermanos de España. Nos sentimos como una gran familia de hermanos unidos por una misma fe y un mismo espíritu. Buscamos vivir juntos nuestra fe y nuestra vida, en un ambiente impregnado de los valores del Jesús del Evangelio. Estos valores, expectativas y posibilidades se expresan, fundamentalmente, en el Sermón del Monte (Mateo 5-7). Con toda humildad y confianza, seguimos buscando y aprendiendo día a día de Quien sí tiene todas las respuestas y es el único fundamento de LA VERDAD: Dios mismo, quien se reveló históricamente en Jesús de Nazaret. Nuestro seguimiento se halla normado por la Biblia, autoridad final en todo aquello que se refiera a Fe y Ética. Promoviendo activamente el estudio de su palabra. Estamos convencidos de que el fin último de toda comunidad cristiana es el anuncio y la vivencia del Reino de Dios. Por eso, estamos comprometidos en construir un estilo de vida comunitaria que surge del mensaje de Cristo. Comprometidos también con el anuncio del Evangelio (las buenas noticias de Salvación) promovemos actos evangelísticos y estamos comprometidos con diversas obras Misioneras, dentro y fuera de nuestras fronteras. Creemos en: Dios Padre, creador de todas las cosas, Dios Hijo, Jesús nuestro Salvador, Dios Espíritu Santo, el consolador. La Biblia, que es la Palabra de Dios viva y actual, infalible e inspirada por el Espíritu Santo de Dios, siendo nuestra norma de fe y práctica. La existencia de un cielo y un infierno, el cielo lugar de bendición donde estaremos siempre con Dios, y el infierno es el lugar de tormento alejado de la presencia de Dios eternamente. La libertad del hombre para tomar o rechazar la salvación que ofrece Jesús. El sacerdocio de todos los creyentes, que en la unidad del Espíritu Santo, constituyen la Iglesia universal, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del Evangelio en todo el mundo. Cristo como cabeza de la iglesia. Creemos que: El hombre, creado a la imagen y semejanza de Dios en el principio para tener una relación personal con su Creador, cayó en el pecado y se separó de Él, por lo que está bajo la ira de Dios y no puede salvarse de la condenación eterna por sus propias obras, esfuerzos, o méritos. Jesús es Dios hecho hombre, perfectamente Dios y perfectamente hombre. Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo y nacido de María, madre de Jesús como hombre. Él vino para ofrecer su vida en sacrificio por el pecado del hombre, muriendo en una cruz, siendo sepultado y resucitando al tercer día. Todo hombre necesita la salvación que Cristo ofrece para ser salvo, siendo el único medio provisto por Dios Padre. Ahora, Jesús está a la derecha del Padre intercediendo por los creyentes, y Jesús volverá otra vez para recoger a su iglesia, le estamos esperando. Dios juzgará a los vivos y a los muertos. Unos para condenación eterna y otros para estar siempre con Él eternamente. Fue en abril de 1.885 cuando llegó al puerto de Valencia el primer misionero evangélico D. Carlos Augusto Haglund. Lo hizo con la finalidad de atender a los marineros del norte de Europa, que traían madera a nuestro puerto, y cuando pudo dominar el castellano, comenzó de una manera pública y persistente la obra en nuestra ciudad. De una primera iglesia en la C/Palma, salieron un grupo de jóvenes que decidieron mantener el testimonio y alquilar un local en la C/ Emplóm. Allí estuvieron desde el año 1926 hasta julio de 1936, que a causa del comienzo de la Guerra Civil, se tuvo que clausurar el local. Al finalizar la guerra, no pudo reabrirse, básicamente por causa de la intolerancia religiosa del régimen, pero esto, solo fue un motivo más de bendición ya que se empezaron los cultos domiciliarios en la C/ Navarra y fue una época de gran crecimiento. Un grupo de miembros que vivía en el Cabanyal, empezó a reunirse entre semana en el domicilio de un hermano en la C/ Pavía 33, y debido a su crecimiento decidieron años después independizarse y abrir un local en la C/ Tramoyeres 32 en junio de 1968. Desde 1968 hasta el año 1982, la iglesia creció y fue una necesidad el buscar otro local más amplio, que finalmente se inauguró el 1 mayo de 1982 en la C/ San Juan de Dios 39 hace más de 25 años. |
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